10 Abril 2014
Este potaje de garbanzos con bacalao y espinacas es uno de los tradicionales de cuaresma, que ya hay otra receta en el blog, pero éste es algo más consistente porque lleva tortillitas de pan y bacalao.
La receta es antigua y existen diferentes versiones. Yo la he adaptado a mi gusto.
Los garbanzos los he remojado desde la noche anterior en un bol con abundante agua y una cucharadita de sal.
El *bacalao se pone el día anterior a remojar. Se lava bien, que no queden restos de sal y se le cambia el agua varias veces. Hay que mantenerlo en el frigorífico.
A la mañana siguiente escurrimos el agua, volvemos a enjuagarlo y lo ponemos por última vez en agua.
Para esta preparación no es necesario que el bacalao sea grueso, es mejor ponerlo de la parte fina, o escoger piezas más pequeñas. El agua del último remojo se utiliza para el guiso.
En una cacerola hacemos el sofrito con el aceite, la cebolla y el ajo, agregándole el tomate rallado y el laurel. Cuando esté frito, ponemos el pimentón y echamos los garbanzos con el agua del último remojo del bacalao. Yo los hago directamente en la olla a presión.
Se cuecen hasta que ablanden. Unos 20 o 30 minutos.
Mientras se cuecen los garbanzos hacemos las tortillitas:
A estas tortillitas también se las llama en Córdoba tortillas de San José. Son muy conocidas, es una receta tradicional y popular en Córdoba, que se suelen hacer en marzo, por San José, en cuaresma y que se ponen solas, acompañando a los potajes, o en salsa. Son suaves y esponjosas.
En este enlace tenéis la receta detallada y aquí la foto, que éstas las hice para ponerlas como aperitivo.
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Para el potaje las he hecho así:
Apartamos 100 g. aproximadamente del bacalao, lo limpiamos de piel y espinas y lo troceamos pequeñito.
Picamos finamente el ajo y perejil y batimos los dos huevos.
Mezclamos todo con pan rallado. Amalgamamos bien.
Vamos chafando con un tenedor y echando más pan si fuese necesario hasta que quede una masa consistente que podamos moldear y formamos las tortillitas con la palma de la mano.
No le pongo sal porque tanto el bacalao como el pan la llevan.
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Las freímos en aceite de oliva virgen extra. Sacamos sobre papel absorbente y reservamos.
El resto del bacalao también lo limpiamos quitándole la piel y las espinas, así es mucho más fácil comerlo. Me gusta ponerlo en trozos pequeños.
Lavamos y troceamos las espinacas.
Cuando los garbanzos estén tiernos apartamos del fuego, abrimos la olla y le ponemos las espinacas, el bacalao y las tortillitas. Rellenamos con agua que los cubra. Dejamos cocer el potaje tapado hasta que el bacalao esté tierno (unos 10 minutos).
Las espinacas se hacen en el mismo tiempo y las tortillitas se empapan bien en el caldo.
Probamos de sal. No le echo nada de sal hasta el momento de servir, que lo pruebo y si le hiciera falta, le pongo una poquita.
Apartamos y servimos.