23 Junio 2022
La patata rellena es uno de los platos más característicos de la cocina de Bujalance (Córdoba).
Se cuenta que este plato nace en plena guerra civil española, con ésta historia:
Francisco Blanquez, María Jesús Tejada y sus 9 hijos tenían una fonda con la que salían adelante pero se mudaron de pueblo. Como muchos de los platos antiguos y tradicionales, su origen viene del aprovechamiento de los recursos de los que se disponían.
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Se pican el ajo y la ramita de perejil, se mezclan las dos carnes picadas y se les agrega ajo y perejil muy bien picados, sal y pimenta negra al gusto.
Se sigue mezclando la masa y se le añade un chorrito de un buen vino blanco. Se vuelve a mezclar hasta que todo quede bien integrado.
Esta mezcla se reserva bien tapada en el frigorífico unas horas o de un día para otro.
Cuando se vayan a consumir se pelan las patatas, se lavan, secan y se cortan en rodajas finas de unos dos milímetros de grosor.
Se fríen en aceite de oliva virgen extra a fuego lento hasta que estén algo blandas, con cuidado que no se rompan.
Se sacan las patatas y se las deja que escurran.
Sobre una rodaja de patata se coloca una cucharada rasa de la masa de carne y luego se cubre con otra rodaja de patata.
Se baten los huevos y se pasan las patatas rellenas: primero por harina, que llegue a todos los rincones y después por el huevo.
Una vez rebozadas se fríen en abundante aceite de oliva virgen extra, que esté caliente, pero no demasiado. Se fríen por ambos lados.
Se sacan, se escurren en papel de cocina y se sirven recién hechas.
Normalmente se acompañan de ensalada y algunos le ponen mayonesa.
En mi entrada anterior podéis ver la V Feria de la patata rellena de Bujalance
