19 Abril 2007
El flamenquín es una especialidad típica de Córdoba. Su origen es algo incierto, pues se le atribuye a Córdoba, cuentan que era una especialidad de un antiguo y desaparecido bar de Tapas en la calle Concepción de Córdoba capital, el Florida, donde se hacía pequeño y de ternera. . Otros lo sitúan en Bujalance, un pueblo cordobés. Y también hay quien sostiene que es de Jaén.
En mi casa cuando yo era pequeña lo hacía mi madre con un filete de ternera muy finita, y relleno con jamón serrano o ibérico y tocino del mismo jamón.
Con el tiempo se ha ido cambiando y se generalizó hacerlo con filete de jamón fresco del cerdo, o con lomo. O con pechuga de pollo. Se requiere un filete grande y fino. O varios superpuestos para llegar al largo que queramos.

Aplanar un filete muy fino del jamón de cerdo (fresco) o de pechuga de pollo. Es indispensable que con un peso o la maja de un mortero se aplane. Es para dejarlo mas fino y también para romper las fibras y dejarlo mas tierno.
Ponerle un poquita de sal fina.
Rellenar con 1 tira de jamón serrano y con otra tira de tocino del jamón, o con láminas finas de jamón, que es como yo suelo hacerlo por aquello de las calorías.
Se cierra haciendo un rulo, apretando bien con las manos. Se pasa por huevo batido y pan rallado.
Si queremos que quede mas compacta la costra, volvemos a pasarlo por huevo y pan rallado y le apretamos bien, dándole bonita forma.
Hay que freirlo en abundante aceite y cuidando que se haga bien por dentro y no se queme por fuera, por lo que el aceite no debe estar muy fuerte. A unos 160º. es lo ideal.
Yo siempre los frío con aceite de oliva virgen extra, porque absorbe menos y deja la cobertura más crujiente y con más sabor.
La guarnición es a gusto de cada uno. Normalmente se le pone mayonesa, lechuga y tomate.
En los restaurantes suelen ponerlo con ensalada y patatas fritas. Y siempre con mayonesa.
Acompañando a un salmorejo cordobés también están delicioso.