13 Junio 2022
Ya estamos al final de la temporada de habas y las pocas que encontramos son grandes, por lo que son ideales para este guiso.
Suelo comprar bastantes a lo largo de la temporada; Si son grandes las limpio, las desgrano y las congelo, así las puedo seguir cocinando durante unos meses.
Cuuando las compro al principio de temporada, salen a últimos de invierno si la temperatura es agradable, o a principios de primavera, que es cuando están finitas y tierna. siempre las hago fritas.
Parte de sus compuestos absorben la grasa que se suele acumular en las arterias.
Comenzamos limpiando y desgranando las habas.
Seguimos con las cebollas frescas. Hay que quitarles la primera tela y de la parte verde desechamos lo que esté amarillento. Esta parte verde les aporta muy buen sabor y así se aprovecha casi todo, lo que genera menos desperdicio.
Terminamos con las alcachofas. Si son grandes se pone una por comensal partida en 2 o 4 trozos y si son pequeñas, se ponen 2 por comensal, aunque esto siempre será a gusto de cada uno. Se les quitan todas las hojas duras y se eliminan las puntas.
Las frotamos con medio limón para que no ennegrezcan y las ponemos en agua fría. Me gusta aprovechar los tallos. Para éste guiso los quito de la alcachofa, los pelo y los corto a rodajitas.
Las cebolletas se pochan muy picaditas en aceite de oliva virgen extra, con sal y el diente de ajo picado finito y cuando estén casi transparentes, echamos el pimentón y seguidamente las alcachofas escurridas. Debemos tener cuidado para que no se queme el pimentón, pues amarga. Se revuelve bien, dándoles fritura.
Se ponen en la cazuela las habas escurridas y enjuagadas y la hierbabuena.
Se les echa un poco de pimienta y agua lo justo para que las cubra y se dejan cocer a fuego lento tapadas, hasta que todo esté tierno.
Debemos sacar entonces la rama de hierbabuena y cuando lleven cociendo unos minutos vemos si tienen suficiente agua y las probamos de sal. Se rectifica si hiciera falta, se revuelven y se ponen los huevos para que cuajen, manteniendo una cocción moderada.
Cuando la clara de los huevos está cocida y la yema líquida se apartan y se sirven.
Es un plato para comer recién hecho.
Dependiendo de los gustos se pueden servir con más o menos caldo, que debe quedar bien trabado, aunque debemos tener en cuenta que las habas van consumiendo el caldo y casi siempre llegan a la mesa más con una salsa caldosa, que con caldo, a menos que le echemos más agua a propósito al principio. Esto también va en gustos.
Este guiso es fácil y nutritivo y sale muy bueno.