2 Octubre 2012
Hoy, día 3 de Octubre celebramos en Twitter el #diadelaempanadilla.
Como me enteré anoche, decidí hacer ésta empanadilla, muy sencilla. Para el relleno he elegido todo de lo que había en casa: masa que tenía en el congelador hecha por mi, dos conservas mías caseras y una de lata, y por eso he podido montar la receta rápidamente.
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Las cantidades de ingredientes son para una sola empanadilla grande, que da para 2 raciones.
Esta es la receta que hago normalmente para la masa de las empanadillas y ya la he puesto antes en el blog. La podéis ver en: Masa casera para empanadillas
Ponemos el aceite en el vaso a velocidad 1 , 100º , 1 minuto y 30 seg.
Parar la máquina, abrir la trapa y volcar de golpe la harina.
Añadir la leche y la sal.
Programar velocidad 6, 25 segundos.
Sacar la masa sobre una superficie con harina, y amasarla hasta dejarla en una bola lisa.
En este punto, la mayoría de las veces separo la mitad y la congelo, pues no consumimos toda la masa, además el trabajo ya está hecho para la próxima vez y ésta ha sido una de ellas.
Usé la masa que yo tenía congelada, equivalente a poco menos de la mitad de esta receta.
Saco la bola del congelador al frigorífico, normalmente de un día para otro, así se va descongelando poco a poco y al sacarla la dejo un ratito que se atempere para poder trabajarla mejor.
La vuelvo a amasar un poco y la estiro, que quede finita, pero consistente.
La lata de melva es de tamaño pequeño.
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Ponemos también la melva escurrida, pero es inevitable que por bien que se escurran los tomates y la melva quede aceite en exceso, así que con un papel de cocina lo voy empapando.
Cierro la masa y con la ayuda de los dedos voy aplastando los bordes y alisándolos. La pincelo con el aceite de los tomatitos y la pincho en varios sitios.
Forro una bandeja de horno con papel vegetal y la meto en el horno precalentado a 200º. en la parte media-baja. Bajo la temperatura a 180º y la horneo con calor arriba y abajo durante unos 25 min., aunque es conveniente estar atentos, que se tueste demasiado.
Me gusta comerla tibia, pero está igual de buena fría o vuelta a pasar por el horno a 160º unos minutos cuando vayamos a consumirla.
La pincelamos con agua, huevo o leche antes de meterla en el horno. Para servirla, se adorna al gusto. Vuelvo a lo de antes, uso lo que tengo a mano: tomates sherry y lechuga, todo de mi huerto.
Aquí tenéis una ración.