30 Octubre 2016
Os traigo una chesse cake, o tarta de queso, como queráis llamarla, muy rica y suave y además no necesita horno.
Esta tarta es muy popular y gusta mucho, además de ser relativamente rápida de hacer.
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¿Por qué lo hago? porque me gusta que sepa mas a queso, pues el queso crema no le da el sabor a queso que me gusta.
Batimos con una varilla los quesos y el azúcar y los vamos incorporando a la nata con una espátula.
Escurrimos las hojas de gelatina y las pasamos a un bol grande apto para microondas. Las ponemos entre 10 y 15 segundos a máxima potencia. Debe quedar líquida y si grumos. Mejor será pasarla por un colador.
Vamos añadiendo la mezcla de queso y nata poco a poco al bol de la gelatina. Lo mezclamos que quede totalmente incorporada, pero con suavidad, que no se nos baje.
La pasamos al molde que lo teníamos con la base de galletas, dando golpecitos contra la encimera para que no queden burbujas de aire y procurando que quede bien repartido y liso por arriba.
Metemos la tarta en el frigorífico, bien tapada para que no coja olores ni sabores extraños. Yo la envuelvo en film plástico.
Debemos dejarla un mínimo de 6 o 7 horas, tambien sale muy buena de un día para otro.
La desmoldamos sacándole solo el aro. Yo siempre le dejo la base para garantizarme que no se estropee al desmoldarla.
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Como mi hijo es alérgico a los frutos rojos, frutillas y fresas, la he adornado parcialmente, así puede coger trozos sin mermelada.
La mermelada que he usado está hecha por mí, es algo ligera y no se necesita rebajarla, ni calentarla, pero si la tenéis espesa le ponéis un chorrito de agua, la calentáis y en cuando enfríe, bien mezclada con una cuchara, adornáis la tarta.
También podéis ponerle una capa de gelatina de fresa o frutos rojos, por encima, como en la receta que he copiado.
Aquí veis el corte:
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