Un tomate frito casero les va estupendamente.
La remolacha es de la familia de las Quenopodiáceas, como las acelgas y las espinacas. En realidad lo que comemos es la raíz y se desechan las hojas.
Es grande y carnosa, algo dulce y con un ligero sabor a tierra, pero resulta muy agradable.
Normalmente se consume cocida o al horno.
Es ideal para combinar en ensaladas, con encurtidos y también en bizcochos, como la famosa tarta red velvet.
Últimamente se le está dando mucho protagonismo y se incluye en mezclas diferentes, como en estas bolitas de remolacha y garbanzos. También en batidos, smothies, etc.
Al ponerle lentejas les aportamos proteína vegetal y todos los nutrientes de esta rica legumbre.
También tenemos la avena con su múltiples beneficios, entre ellos que protege el sistema inmunológico y regula el sistema digestivo. Además tiene un precio muy asequible y se recomienda su consumo diario. Se puede preparar de cientos de maneras y mezclar con muchísimos alimentos.
Comenzamos picando en batidora (yo uso Thermomix) las remolachas cocidas y troceadas, la avena, la cebolla (prefiero ponerles cebolla morada, pero si no tenéis, se le pone cebolla añeja), los ajos y el perejil. Le damos tres golpes intermitentes del 1 al 8, hasta que quede una masa parecida a la carne picada. Agregamos las lentejas y le damos 1 solo golpe. No debe quedar demasiado picada.
Ingredientes para 4 comensales
- 2 remolachas cocidas
- 100 g lentejas cocidas
- 100 g. de avena
- 2 dientes de ajo
- 1 cebolla mediana
- 1 cucharadita de zumo de limón
- sal - pimienta y perejil al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
La cantidad de avena es orientativa. Si la masa queda demasiado blanda, se le agrega una cucharada más.
Ponemos esta mezcla en un bol y le agregamos sal, pimienta y el zumo de limón y mezclamos bien hasta que todo quede integrado.
Nos aceitamos las manos y vamos cogiendo porciones de tamaño como el de una pelota de pin pon y las aplastamos formando la hamburguesa.
Las ponemos en una sartén con la base pintada de aceite de oliva virgen extra y las vamos dorando por ambos lados. Yo las hago de una en una en una sartén pequeña, para asegurarme que quedan redonditas y para evitar que se rompan.
Se van sacando a un plato que taparemos cada vez que pongamos una tanda, para que no se enfríen.
Las servimos acompañadas de ketchup o de salsa agridulce.
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