17 Julio 2007
Es una carne de un sabor intenso y de textura suave. Requiere un cocinado largo y a fuego lento, con hierbas aromáticas que resaltarán su sabor.
Esta forma que os traigo de preparar los codillos es mi preferida. Se hacen cómodamente, salen tiernos y exquisitos.
También se pueden hacer con varios días de antelación, guardados en su propio aceite dentro del frigorífico.
Una vez sacados del aceite, éste bien colado se guarda en botes y es excelente para preparar cualquier guiso, incluso para freír patatas o cocinar verduras.
Echamos la pimienta, el cilantro, el laurel y un poco de tomillo.
Los cubrimos con aceite de oliva virgen extra, aproximadamente 1 litro, que una vez finalizado el confitado, se aprovecha.
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Se ponen a fuego medio-fuerte hasta que salgan unos globitos en la superficie del aceite. En este punto hay que bajar el fuego, procurando que no dejen de subir los globitos, pero no más, porque se trata de confitarlos, no de freírlos.
Cuando estén tiernos (mínimo 1 hora) esperamos a que pierdan algo de calor y se sacan del aceite.
En este punto, si queremos servirlos inmediatamente los espolvoreamos con tomillo, que le da muy buen sabor.
El aceite sobrante, como he dicho anteriormente, se guarda en botes una vez colado.
(*) El que queda en el fondo de la olla es el que lleva todo el jugo y hace una especie de gelatina. Ese podemos usarlo para condimentar los codillos, o guardarlo aparte para enriquecer otras preparaciones.
En este blog podéis ver otras recetas de codillos.