3 Julio 2013
Esta receta es de las mas gustosas y fáciles que hago. El codillo de cerdo es una parte exquisita, de carne tierna, jugosa y sabrosa. Con muy poca elaboración sale un plato muy bueno.
Cuando partimos de un buen producto soy de la opinión que debemos resaltarlo, nunca enmascararlo. Por eso veréis en los ingredientes que señalo, que no hay salsa. Las especias lo enriquecen y su propio jugo mezclado con el aceite de oliva virgen extra es de lo mejor.
Cómo se hacen los Codillos al vino oloroso, especias y gelatina de vino:
Los codillos los compro limpios de piel. Justo antes de cocinarlos se lavan y secan y se prepara una olla (yo uso olla a presión super rápida) con el aceite y las especias. Se calienta y se ponen los codillos, se doran por todos lados, se le echa el vino oloroso y se deja que evapore. Se le pone la sal.
Se le echa agua caliente en la cantidad que nuestra olla necesite. En la mía pongo la suficiente para que la carne quede medio cubierta y la pongo a presión 30 min,
Una vez estén tiernos los codillos se sacan de la olla y se les quitan los hueso Se sirven las dos mitades una junto a otra.
Si fueran muy grandes los codillos y los comensales no comen mucho, como es mi caso y el de mi hija, una mitad es una ración más que suficiente.
Pueden ser para 2 o más comensales.
En el blog tengo varias recetas de codillos y ésta junto con la de Codillos de cerdo confitados son mis preferidas.
Para servir los codillos se cuela el aceite resultante y se le pone por encima.
Se pueden hacer de un día para otro y calentarlos en su salsa antes de servirlos. Es más, están mas buenos de un día para otro. Incluso de dos días.
La adorné con los trocitos de gelatina y unas ramitas de tomillo limón.
Las dos cosas enriquecen el plato y le aportan un extra de sabor y aroma bastante interesante.