5 Octubre 2013
Este plato de ventresca de merluza es muy sano, digestivo y sabroso. Es rápido de hacer, por lo que te soluciona el plato principal en unos minutos.
Las ventrescas de merluza que he utilizado son congeladas y, hablando de congelados...
Como en verano tengo muchos calabacines en el huerto, de vez en cuando pelo y troceo algunos y los congelo. Así tengo siempre a mano trocitos de calabacín para usarlos en múltiples preparaciones.
Las cantidades que pongo son adaptadas a mi gusto, pues cada uno sabe sus preferencias y cuanto pescado y guarnición debe poner por persona. Yo pongo 2 porciones de ventresca de merluza por persona y abundante salsa.
Ponemos el aceite en una cacerola amplia, a fuego fuerte. Echamos el calabacín limpio de piel y pipas y troceado pequeñito.
Rehogamos unos minutos y añadimos la cebolla, tambien troceada pequeñita.
Añadimos sal y seguimos rehogando a fuego fuerte hasta que estén casi hechos. Entonces le ponemos el diente de ajo muy picadito y seguimos rehogando un par de minutos y añadimos la cucharada de salsa de tomate.
Removemos bien, echamos el vino y ponemos la ventresca, ya descongelada, con la piel hacia abajo. Dejamos que evapore el vino, ponemos a fuego suave y tapamos.
Dejamos que cuezan unos 10 minutos. Destapamos y como habrá bastante líquido en la cacerola, apartamos como un cuarto de vaso. Dejamos que se enfríe.
Comprobamos como están cocidos los ingredientes y si están hechos, ponemos en el vaso del líquido apartado la cucharadita de maizena; removemos bien que no tenga grumos y se la agregamos a la cacerola.
Vamos dando movimientos de vaivén para que se mezcle la salsa, rectificamos de sal y cuando esté a nuestro gusto, apartamos y espolvoreamos con eneldo (éste era seco).
Servimos con la guarnición y salsa y adornamos con una ramita de perejil.