17 Marzo 2020
Os traigo una receta muy buena y digestiva, que además es de aprovechamiento de cosas que tenía en el frigorífico.
Ahora, en plena crisis del #Coronavirus y sin poder salir con la cuarentena, solo he ido a comprar 2 veces en 5 días que llevo en casa, en horas que apenas hay nadie en las tiendas (de las 15 a 16 h. aproximadamente), por supuesto, con guantes de látex y guardando más de un metro de distancia con todas las personas que me cruzaba.
Lo primero que hice antes de empezar la cuarentena fue ver lo que tenía de frescos y de congelados que llevaran mas tiempo para gastarlos antes de comprar más, aparte de planificar mis compras para salir lo indispensable y asegurarme de tener sitio en el frigorífico para guardar lo que compre.
Afortunadamente no me ha dado la fiebre de comprar de más. De todas formas siempre me gusta tener en casa alimentos básicos e imperecederos, por que a veces, por circunstancias, no puedes salir. Las legumbres, las conservas, los frutos secos tienen una larga vida y no necesitan frío.
Tenía la cabeza de un gran salmón en el congelador y ocupaba bastante sitio, así que me sirvió para hacer este pudding, así como la mitad de una coliflor. Tenía yogures a punto de caducar y también huevos de sobra, que en la última semana he gastado muy pocos.
Con todos estos ingredientes y después de darle unas vueltas a la cabeza pensando qué podría hacer, me salió está receta que me ha gustado mucho.
Puse a cocer la cabeza del salmón en muy poca agua. Una vez cocida y fría, la limpié bien de piel y espinas. Esta es una labor minuciosa, porque hay que asegurarse de no dejar ninguna raspa. El agua de cocción se reserva bien colada y se puede congelar, así nos servirá para un guiso o sopa.
Limpiar y cocer la coliflor y cuando esté medio blanda, ponerla a escurrir.
Se pone en un bol el salmón limpio, la coliflor bien escurrida, los 2 yogures y los huevos batidos. Le echamos sal, una pizca de pimienta y nuez moscada y se liga bien todo, removiendo con una cuchara.
El salmón se puede sustituir por cualquier otro pescado. Yo tengo la costumbre de guardar siempre la cabeza y espina central de los pescados que compro. Se aprovechan en sopas, caldos y fumés.
Una vez que hayamos puesto la mezcla en la rustidera, repartimos el queso rallado por encima y ponemos al microondas sobre una rejilla, con Microondas más Grill unos 15 minutos (40% grill 60% M.O) para que la superficie se dore.