Las Madeleines se caracterizan por su forma diferente y son un clásico de la repostería francesa. Se varían poco de nuestras magdalenas, pero se hornean sin papel en moldes en forma de concha alargada, que le dan un aspecto diferente, aunque son iguales de fáciles de hacer.
En esta ocasión las he hecho de chocolate negro y bañado en parte con chocolate blanco.
Comenzamos tamizando harina, cacao, sal y levadura.
Fundimos la mantequilla lo justo para que quede casi líquida.
Ponemos los huevos y el azúcar en un cuenco y batimos hasta que doblen el volumen y blanqueen. Incorporamos la leche, la ralladura de naranja y la mantequilla derretida y seguimos batiendo hasta que se incorpore.
Por último vamos echando la mezcla de harina-levadura-cacao-sal y la vamos incorporando a la mezcla con una espátula, de abajo hacia arriba, hasta que se integre totalmente.
La metemos tapada en el frigorífico una media hora.
Ponemos el horno a precalentar a 200º.
Preparamos el molde (yo lo rocío con spray antiadherente) y llenamos las cavidades con la mezcla unas 3/4 partes.
Las metemos en el horno con calor arriba y abajo, en la parte media-baja y bajamos la temperatura a 180º. Programamos 10 minutos.
Dependiendo del horno, en este tiempo deberían estar, pero por si acaso, pinchamos con una aguja larga y si necesitan mas tiempo, como mucho las pondremos 5 minutos más.
Las sacamos, esperamos un par de minutos y las desmoldamos sobre una rejilla.
Para el baño de chocolate blanco:
Troceamos una tableta de chocolate blanco y la ponemos al baño María a derretir, con un chorrito de aceite de girasol (menos de una cucharadita)
Con una cuchara vamos echando esta mezcla a mitad de las Madeleines y las ponemos en la rejilla a secar.
Y ya están listas para disfrutarlas.
Las Madeleines tal cual salen del horno están muy buenas y también si las queremos poner con azúcar glass por encima.