Aprovechando las bondades de mi huerto, utilizando vegetales del mismo y unos restos de pollo, he hecho esta ensalada tan apetitosa a la que le he puesto flores de calabacín recién cogidas.
Por la variedad, es una ensalada muy nutritiva, ideal para un primer plato, incluso para un plato único, dependiendo de las cantidades que pongamos.
Ingredientes para 4 comensales
- 1 lechuga tipo romana
- 2 calabacines pequeños
- 2 huevos duros
- 1 pimiento verde
- 3 tomates secos
- Restos de pollo ya cocido o asado
- flores de calabacín
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- vinagre de manzana
- Reservar para adornar:
- Tiras de calabacín - algunas hojitas de lechuga - flores de calabacín
Comenzamos lavando los calabacines. A la mitad de un calabacín pequeño y sin pelar, le hacemos tiritas finas en sentido longitudinal. Las rociamos con vinagre, agua y sal y las dejamos macerar mientras preparamos el plato.
Yo he reservado unas hojas bonitas de la lechuga y dos flores bonitas de calabacín.
Trocear pequeñitos el resto de los calabacines en crudo y sin pelar, el pimiento, la lechuga y los tomates secos (una vez que los hayamos hidratado). Trocear el pollo. Pelar los huevos duros y trocear solo uno.
Lavar rápidamente las hojas de calabacín, cuidado de no empaparlas en agua; eliminar el tallo, los pistilos, secar delicadamente con papel de cocina y cortarlas a tiras
Aliñar todo esto con aceite de oliva virgen extra (Aove), vinagre y sal.
Montamos la bandeja de servir poniendo unas hojas de lechuga a un lado, las tiras de calabacín reservadas y escurridas, en el otro, rellenamos el centro con la preparación anterior, le ponemos rodajas el huevo duro por encima y, por último adornamos con las flores reservadas.
Rociamos por encima un chorrito de aceite de oliva virgen extra (Aove) y ya la tenemos lista para servir.
El resultado fue muy bueno, encantó a todos y tanto el sabor como la presentación también gustó a mis comensales.
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