Estamos empezando la temporada de setas. Aparecen setas variadas, hongos y algunos níscalos y me encanta aprovechar esta maravilla de la naturaleza
Los níscalos (Lactarius deliciosus), también llamados robellón, rebollón, mízcalo, víscanos... depende de los sitios, es muy reconocible por su sombrero anaranjad. Es muy popular y en este tiempo lo puedes encontrar en zona de pinos y también lo venden en mercados.
Da gusto prepararlos recién cogidos en nuestra finca, elaborados de forma muy sencilla y comidos con ganas.
INGREDIENTES:
Níscalos
ajos
vino muy bueno
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta
huevos
(las cantidades dependen de los níscalos que vayamos a cocinar y del gusto de cada uno)
Cómo se hacen los níscalos al ajillo:
Limpiar con un papel de cocina los níscalos y trocearlos. Pasar rápidamente por agua tibia para que suelten la tierra que les haya podido quedar y poner a escurrir.
En una cacerola amplia echar aceite de oliva virgen extra y los ajos laminados.
Cuando los ajos estén dorados, sacar algunos y reservarlos y también algo del aceite, que utilizaremos para freír los huevos.
Echar los níscalos y saltear.
Agregar el vino y dejar la cacerola abierta para que evapore. Luego taparla y removerlos a menudo, para que evapore el agua que sueltan.
A media cocción, salpimentar.
Cuando los tengamos tiernos y en su salsa, apartar.
Freír los huevos, echarles por encima las laminitas de ajo frito, agregar los níscalos y servir.
Se pueden hacer de un día para otro, es más, yo los prefiero así porque cogen mejor el sabor de los aliños.