22 Diciembre 2021
Ahora os voy a contar sobre el limón negro:
Llamado “loomi”, es un condimento persa utilizado durante cientos de años en Oriente Medio.
Su aroma es de intenso frescor. Su sabor es una mezcla de tono ácido y dulce, muy particular.
La empresa cordobesa La Abuela Carmen ha hecho posible este producto, sirviéndose de limones andaluces, amarillos, frescos, que son sometidos a altas temperaturas, en un proceso muy similar al aplicado al ajo negro y a la cebolla negra .
Lo ofrecen en rodajas y en polvo, ambos utilizados en esta receta.
Todos los ingredientes de la receta los pueden encontrar en la web de Huerta Piñeros.
El vino que he utilizado es Monte Blanco orgánico PX (premiado en 2021 con el ECORACIMO DE ORO).
Comenzamos poniendo a remojar las pipas de girasol unas 3 horas. Mejor en agua tibia.
Vamos haciendo una pasta con los dátiles cortados en trozos, el tahini y el zumo de limón.
El bizcocho lleva 2 cucharadas rasas de limón negro y la otra cucharada, o algo menos, la reservamos para espolvorear por encima al final de la elaboración.
Se sacan las pipas de girasol del agua y se escurren muy bien.
Se trituran los demás ingredientes (almendras, coco, pipas de girasol), junto con las especias y el vino.
Se incorporan a la pasta que hicimos anteriormente y se mezcla todo muy bien.
Preparamos un molde. En mi caso, he usado un molde cuadrado de cristal de 20x20 cm.
Podéis usar el molde que más os apetezca. También es muy práctico un molde desmontable de 18 cm. de diámetro.
Para manejar después el pastel y poder sacarlo, se forra el molde con papel de horno.
La pasta que hemos hecho se extiende en el molde, que quede igual por todos lados, y se aplana con fuerza y queda mejor si le ponemos encima algo de peso. El grosor debe quedar de 2 cm., no más.
Se deja que repose bien antes de servirlo, tapado con otro papel de horno. Se puede comer a la hora, si es necesario, pero es mejor hacerlo de un día para otro porque los sabores se integran y está más bueno. Aparte, si os sobra aguanta al menos 5 días.
Antes de servirlo se espolvorea por encima, con el resto del polvo de limón negro seco, mejor con la ayuda de un colador pequeño para que se esparza bien.Se adorna con unas rodajas de limón negro y anís estrellado. Le he puesto unos arándanos secos como en cuadros y unas hojitas de menta chocolate, aunque el adorno es siempre a elección de cada uno. También quedará estupendo con unas hojitas de menta, o con unas almendras.
Se pueden marcar porciones como bocaditos.
Hay que decir que es una pasta delicada para manipular, hay que hacerlo con cuidado para que no se rompa.
¡Buen provecho!
Como veis en mis fotos, se puede porcionar bien si lo hacemos con un cuchillo afilado y lo tratamos con delicadeza. Nos ha gustado mucho a todos.
Espero que lo hagáis como alternativa a tanto dulce con grandes cantidades de azúcares y harinas que circulan por estas fechas.